Desde hace un año y medio tengo suerte, porque tengo una buena vida, ¿Para qué mentir? Lo reconozco, es verdad.
Como todas las vidas, la mía tambien tiene sus partes buenas y sus partes malas, pero he descubierto un secreto, una clave, una manera de ver el mundo que consigue que hasta las cosas feas parezcan bonitas.
Todos hemos tenido problemas alguna vez, más grandes o más pequeños, pero todos los hemos tenido, todos los tenemos y todos los tendremos... Así que mi pregunta es, ¿Para qué amargarse? Si el problema tiene solución, ¿Para que preocuparse? Y si no la tiene, ¿Para qué preocuparse?
Me gusta la VIDA, me gusta sentirme VIVA.
Me gusta llorar de la risa, me gustan los chistes, las anécdotas y las frases que con pocas palabras lo dicen todo.
Me gusta ver que la gente sonríe, me gusta ver que la gente es feliz.
Me gusta que me digan cosas bonitas y me gusta que a la gente le guste cuando yo se las digo.
Me gusta caminar, me encanta caminar, me gusta el aire fresco, el monte, el mar, y apreciar el cielo azul.
Me gustan las mañanas, me gustan los mediodías y me gustan las noches.
Me gusta madrugar, me gusta dormir, me gusta quedarme despierta en la cama los sábados por la mañana.
Me gusta el invierno, el verano, el otoño y la primavera, pero sobre todo la primavera.
Me gusta la Coca Cola, los dulces y la comida de mi madre.
Me gusta el pan con mantequilla cuando tomo Cola Cao.
Me gusta mi perrita Lassie y me encanta dormir con ella.
Me gusta la gente que consigue seguirme el ritmo.
Me gusta estar con mi sobrino y me gusta verlo crecer.
Me gustan las imágenes que valen más que mil palabras.
Me gusta la música de Dani Martín, de Macaco y de Fito.
Me gustan las letras de las canciones de Alejandro Sanz.
Me gusta mi familia y me gustan mis amigos.
En definitiva, me gusta el mundo. Y no, no quiero mudarme de planeta. Soy una de las locas que piensan que sí, que en la Tierra es posible la felicidad.



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